
De rosa capote y de inspiración goyesca, la primogénita de los Reyes de España certificó con su traje que era la viva personificación de la letra de la zarzuela 'El niño judío' («De España vengo, de España soy y mi cara serrana lo va diciendo»). Golpe de efecto de una más que declarada seguidora del arte de Cúchares... mientras una parte del país se decanta entre el sí y el no a la fiesta nacional. La falda de vuelo a modo de capote se completaba con una torera imitando la chaquetilla de un traje de luces bordada en pedrería de cristal. Como peinado, un recogido con una redecilla goyesca coronada con la diadema que lució en su boda (regalo de la familia Marichalar) y unos pendientes de brillantes. Sin olvidar un abanico como broche de oro.

A las 15.52 de la tarde, Victoria, princesa de Suecia, ha alcanzado su sueño. Se ha convertido en la esposa de Daniel Westling, el hombre que llegó a su vida como entrenador personal y ha acabado por convertirse en su marido. La novia, con un espectacular vestido, diseñado por el danés Par Engshedn, no ha dejado de sonreir en toda la ceremonia, sonrisas y lágrimas de emoción que también han aparecido en los rostros de sus padres, los reyes Carlos Gustavo y Silvia, y en el de su hermana Magdalena, dispuesta a demostrar que ya empieza a olvidar la triste ruptura de su compromiso matrimonial.
Victoria y Daniel se dieron el sí en la catedral de San Nicolás, la misma en la que hoy hace justo 34 años se casaron sus padres. La ceremonia, por el rito luterano, ha sido oficiada por el arzobispo primado de Suecia, Anders Wejryd, el obispo de Estocolmo Ake Bonnier y la obispa de Lund, Antje Jackelen, una de las cuatro mujeres que han alcanzado este grado en la iglesia sueca.







El vestido de Paula era de Rosa Clara. Fue en una de las primeras bodas donde la diseñadora marcó moda, haciendo dos vestidos. Uno para la ceremonia y otro para la fiesta. El vestido estaba realizado en encaje francés y mangas de tul de seda natural, con estilo diseño sirena. Iba ajustado hasta la cadera, de donde salía una majestuosa falda de dos metros de cola en caída recta que se abría en tiras de encaje y tul de seda natural plisado.
Por su parte, la diseñadora española Rosa Clará, quién confeccionó varios trajes usados por la mexicana en este evento, dijo que el vestido que llevaba la intérprete de “Ni una sola palabra” cuando apareció ante la prensa, fue "realizado en muselina de seda natural con escote palabra de honor, con cuerpo drapeado y un broche italiano de cristal forrado en el mismo tejido que el traje". De igual forma, Clará destacó que la ligera falda estaba formada por capas de muselina de seda y que el velo fue hecho de la misma tela.


























